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8 de junio de 2010

Beatifican en Polonia a sacerdote asesinado por comunistas


VARSOVIA, 07 Jun. 10 / 12:24 pm (ACI) - Cerca de cien mil fieles acudieron ayer a la Misa de beatificación del sacerdote Jerzy Popieluszko, asesinado en 1984 por miembros de la policía política comunista a causa de su oposición al régimen en Polonia. El sacerdote se convirtió en símbolo de la lucha del movimiento Solidaridad y mártir de la democracia polaca.

En la Eucaristía presidida por Mons. Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, concelebraron unos 100 obispos y más de 1500 sacerdotes. Entre los asistentes también estuvo la madre del sacerdote mártir, Marianna Popieluszko.

"El padre Popieluszko es beatificado como ejemplo de la defensa de derechos y de la dignidad humana, también como modelo del diálogo y reconciliación", dijo el Arzobispo metropolitano de Varsovia, Mons. Kazimierz Nycz, según señala Efe.

El P. Popieluszko es hoy símbolo por su apoyo a la oposición democrática en la Polonia comunista y por sus "misas por la patria" durante la ley marcial, al inicio de los años 80’s, cuando desafiando a las autoridades utilizaba el púlpito para criticar a la dictadura comunista y gritar por la libertad, en unas homilías llenas de referencias a Juan Pablo II.

Su actitud de lucha y su gran capacidad de influir en los fieles desde su parroquia de Varsovia acabó con la paciencia del régimen, que ordenó su secuestro y asesinato en octubre de 1984.

La aparición de su cuerpo sin vida en una represa, golpeado y torturado, provocó conmoción en Polonia y la indignación en la comunidad internacional, y puso en jaque al gobierno comunista polaco que, cinco años después, cayó definitivamente.

Sobre este sacerdote, el Papa Benedicto XVI dijo desde Chipre durante el rezo del Ángelus, dijo que "su celoso servicio y su martirio son un signo especial de la victoria del bien sobre el mal. Que su ejemplo y su intercesión nutran el celo de los sacerdotes y que encienda en los fieles el amor".

1 de junio de 2010

Enfermedad también es camino de santificación, dice autoridad vaticana


ROMA, 31 May. 10 / 02:52 am (ACI) - El Arzobispo Zygmunt Zimowski, Presidente del Pontificio Consejo por la Pastoral de la Salud, señaló que la enfermedad y el sufrimiento que ésta genera, pueden convertirse para las personas en verdadero camino de santificación, cuando se vive a la luz de la fe en íntima comunión con Cristo, quien ha padecido hasta el extremo.

En su discurso en las Jornadas Genovesas de Cultura Cristiana, el Prelado señaló que "la enfermedad y el sufrimiento son fenómenos que, escrutados a fondo, generan siempre interrogantes que van más allá de la misma medicina para tocar la esencia de la condición humana".

La enfermedad, prosiguió, "es más que algo clínico. Es siempre la condición de un hombre, la experiencia traumática que atenta contra la integridad física y psíquica del hombre y la mujer, comporta un choque de intereses, hace percibir existencialmente la fragilidad de la naturaleza humana, determina una imagen diversa de sí mismo y del mundo circundante. Quien sufre es fácilmente sujeto de sentimientos de temor, dependencia y desaliento. A causa de la enfermedad y del sufrimiento se pone a prueba no solo la confianza en la vida, sino la misma fe en Dios y en su amor de Padre".

Ante la enfermedad, dijo el Arzobispo, es necesario considerar siempre "la actividad terapéutica de Jesús" identificado su obra con la del médico caritativo que asiste, cura y busca sanar al enfermo. "La curación de los enfermos constituye un elemento del mandato con el que, luego de la resurrección, Cristo ordena a sus apóstoles ir por el mundo a predicar el Evangelio. La curación es entonces el mandato de Jesús a su Iglesia".

Desde el punto de vista del enfermo el camino espiritual tiene una óptica diversa, dijo luego: "la enfermedad no es objeto de libre elección sino que debe estar caracterizado por dos momentos: la lucha contra sus causas y consecuencias, y la adecuación de la vida espiritual a cuanto aparece como ineludible. El primer deber del enfermo entonces es la búsqueda de la curación, con la aceptación de la situación de vida. Así se santifica, cumpliendo la voluntad de Dios".

En definitiva, dijo luego, "el sufrimiento no desmiente el amor de Dios sino que revela su misteriosa profundidad". Con visión cristiana, la enfermedad se convierte en un camino "que permite reencontrarse a sí mismo y presentarse ante Dios en una relación de verdad y autenticidad, origina por la experiencia de la enfermedad. La fe no sustituye a la medicina, no rechaza el progreso científico, pero ayuda a asumir una actitud que trasciende la enfermedad y la salud".

¿Y qué pasa si no es posible una curación?, cuestiona el Arzobispo: "se puede siempre esperar una curación. Por curación se debe entender no sólo la recuperación física sino la paz psicológica, la fuerza interior, la fe y la capacidad de no ir a la deriva incluso si el cuerpo se desmorona".